La situación económica actual es complicada y está provocando que las empresas cambien su estrategia y su perspectiva dentro del mercado para garantizarse un futuro viable. Dentro del abanico de opciones de crecimiento, una de las maneras más rápidas para volver a los niveles del 2007 es comprar otras empresas (especialmente a aquellas que son competencia directa), y así ganar cuota de mercado y posición de liderazgo. Pero, si nos queremos decantar por esta táctica la pregunta que nos viene a la cabeza es ¿qué Compañía tiene sentido comprar?, ¿Cómo se lleva a cabo un proceso de adquisición e integración de una empresa en un grupo?, ¿Qué precio pagar?, ¿Está mi empresa preparada para afrontar un proceso de este tipo?...Todas estas son preguntas que debemos hacernos cuando estamos inmersos en un plan de crecimiento inorgánico.
En el mundo real, este tipo de operaciones se producen con cierta frecuencia. En 2010 se realizaron en España unas 600 transacciones de compra de empresas de cierto tamaño (generalmente empresas con unas ventas superiores a 10 millones de euros). Si estamos decididos a dar el paso, lo primero que tenemos que hacer es identificar los objetivos o motivos que nos empujan a plantearnos las adquisiciones.
Una vez definido el racional de la operación la empresa deberá definir un plan de adquisiciones que determine qué compañía se puede y debe adquirir/integrar en este proceso si queremos tener éxito.
Con el plan de adquisiciones bien definido y una lista de empresas candidatas, iniciaremos el proceso de adquisición, esta es la parte más ardua ya que se tiene que alcanzar un acuerdo verbalmente entre las partes tras las negociaciones. Para esto, será necesario conocer qué aspectos se han de tener en cuenta en un proceso de integración, si queremos afrontarlo con éxito y no lastrar la viabilidad de la Compañía. Otro aspecto importante será definir el plan de los primeros 100 días.

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